Shostakovich - Sinfonía Nº 10 - Haitink

>> viernes, 5 de febrero de 2010


La Sinfonía Nº 10 en Mi menor Op. 93 fue estrenada el 17 de diciembre de 1953 por la Orquesta Filarmónica Leningrado dirigida por Yevgeny Mravinsky.
La doctrina Zhdanov se instauró en la Unión Soviética mediante una sucesión de decretos que desde 1946 hasta 1948 cincelaron tanto el funcionamiento interior de la Unión como la posición de la URSS en el mundo, marcando el inicio de la Guerra Fría. El decreto de 10 de febrero de 1948, aunque condenaba abiertamente al compositor georgiano Vano Muradeli y su ópera La gran amistad, arremetía contra varios de los grandes compositores ya consagrados. Tal decreto se aplicó en abril en un congreso extraordinario de la Unión de Compositores, dando como resultado la condena «por formalismo» de músicos de la talla de Shostakovich, Prokófiev y Jachaturián. Entre otras obras, las sinfonías Octava y Novena de Dmitri Shostakovich fueron prohibidas, siendo posteriormente rehabilitadas, así como su autor, a mediados de los ’50.
En estas circunstancias Shostakovich se centra en la composición de obras para el sustento familiar (básicamente bandas sonoras para películas), otras por encargo de autoridades destinadas al mantenimiento del status político (cantatas de corte patriótico) y música de cámara (cuartetos y ciclos de canciones) orientada a ser presentada en círculos privados o simplemente para quedar a la espera de tiempos mejores. Entre estas últimas cabe destacar los cuartetos de cuerda Tercero, Cuarto y Quinto, el primer concierto para violín y la colección de canciones De la poesía folclórica judía, ciclo compuesto en un momento especialmente álgido de la campaña antisemita en la URSS. No obstante la situación se alivia un tanto tras el estreno de La canción de los bosques, obra de corte patriótico, en la que se ensalza la figura de Stalin como «el gran jardinero» y que mereció el premio Stalin de 1950. Al igual que la practica totalidad de los compositores afectados por el decreto Zhdanov, Shostakovich se vio obligado a escribir populistas, simples y totalmente accesibles composiciones de acuerdo al «realismo socialista», pero en esta obra, una vez más, bajo la apariencia de manufactura industrial socialista se esconde un, como mínimo, hermoso homenaje a la tradición musical rusa, en forma de un pastiche con remembranzas de Chaikovski (coro de niños de Pique Dame), Glinka, Mussorgsky e incluso su prohibida Octava sinfonía. Pero lo más destacable es la influencia de La canción de la tierra de Mahler, que planea sobre el espíritu de la obra. Incluso el nombre de la obra es una clara pista. Esta influencia se verá plasmada de forma más concreta en su Décima sinfonía.
El 5 de marzo de 1953 muere Iósif Stalín, mientras la Unión Soviética asimilaba la noticia y en el Politburó se desencadenaba una lucha fraticida en orden a ocupar el poder, Dmitri Shostakovich se retira a su dacha en Komarovo donde, entre julio y octubre, compone su monumental décima sinfonía. En realidad; según Tatiana Nikolayeva, la pianista ganadora del festival Bach de 1950 y para quien Shostakovich escribió los 24 preludios y fugas Op. 87, el compositor tenía avanzada la sinfonía en 1951, por lo que parece que solo trabajó en la partitura de forma urgente e intensa tras la muerte del dictador, después de rescatarla del cajón del escritorio donde guardaba las composiciones que no se ajustaban a las directrices del partido.
La Décima sinfonía es el más claro ejemplo del dominio de la técnica y de los recursos compositivos de Shostakovich, en la que aúna por un lado la mas refinada tradición sinfónica en cuanto a estructura y composición con el manejo de códigos y referencias contextuales. El primer movimiento (Moderato) es el más largo de los cuatro que componen la sinfonía y dura aproximadamente 25 minutos. Comienza con unos pasajes que recuerdan fuertemente al principio de la sinfonía Fausto de Liszt, pasajes misteriosos y oscuros desde los cuales la música va ascendiendo paso a paso hasta alcanzar un clímax general. El movimiento no mantiene estrictamente, y el autor lo confirma, la típica forma de allegro de sonata. Al igual que en la quinta sinfonía un poema de Pushkin recientemente había musicado Shostakovich, la segunda canción del cuaderno Cuatro Monólogos en verso de Pushkin para bajo y piano Op. 91, titulado ¿Qué tiene mi nombre?, es un indicativo importante de la orientación de la sinfonía. Este poema, tras afirmar que el nombre es un algo sin contenido tras la desaparición de la persona, sin embargo, posee un efecto vivificante en el recuerdo, y la ultima estrofa dice así:

Pero silenciosamente, en tiempo de angustia,
pronuncia mi nombre quedamente si sufres,
proclama que mi memoria no desaparecerá
que hay un corazón en el que yo aún vivo ...


Shostakovich intercaló una cita a esta composición suya en el primer movimiento como referencia a los temas que iba a desarrollar en los dos últimos de la sinfonía.

El segundo movimiento (Allegro) es un rápido scherzo de corta duración (4 minutos aproximadamente) donde las cuerdas se muestran implacables, los vientos estridentes y la abundante percusión crean un clima de perpetuum mobile que aparentemente es un retrato de Stalín. El tercer movimiento (Allegretto) es una danza lenta al modo de los Nachtmusik de Mahler (Shostakovich lo denominó Nocturno), con una duración de unos doce minutos. En él se establece el dialogo entre dos melodías, una de carácter sombrío e introspectivo y otra más optimista y alegre, orgullosa y altiva, esta última es el anagrama musical del compositor, las famosas cuatro notas de sus iniciales, «DSCH» (de D. SCHostakowitsch, la transliteración del cirílico al alemán), con las notas al igual que con las siglas usa la notación alemana, para Re-Mi bemol-Do-Si, al modo que ya hiciera Bach con las letras de su apellido. El motivo DSCH, aunque aparece ya en el Concierto para Violín y orquesta Nº 1 Op.77 (1948), enlaza a la Décima sinfonía con otras dos obra capitales en la producción de Shostakovich, el Concierto para violonchelo y Orquesta Nº 1 Op. 107 (1959) y el Cuarteto de Cuerda Nº 8 Op. 110 (1960). Lo siguiente es un ejemplo de este motivo, extraído de la reducción de la sinfonía para piano a cuatro manos.



A lo largo del movimiento un misterioso solo de trompa se intercala en el desarrollo musical, esta irrupción se produce hasta doce veces, es el conocido como motivo de Elmira. Durante tiempo fue un misterio para los musicólogos la intención de Shostakovich con este grupo de notas, misterio que, por supuesto, el músico, con su habitual ambigüedad dialéctica, nunca se preocupó de aclarar. No obstante había un referente claro, el motivo del mono de La canción de la tierra de Gustav Mahler, obra que, según su correspondencia, atraía su atención por aquellos tiempos. Dicho motivo contenía las mismas notas Mi-La-Mi-Re-La y su ejecución corría igualmente a cargo de la trompa. En la composición de Mahler, en dicho pasaje el mono tiene una relación directa con la idea de la muerte, por lo que algunos aventuraban que las interrupciones eran la figura del dictador contraponiéndose a la figura del músico.



No es hasta 1990 que se devela el misterio. Elmira Nazirova era una joven pianista y compositora de Azerbaiyán que a finales de los cuarenta marchó becada a completar sus estudios al conservatorio de Moscú, donde tuvo como profesor de composición a Dmitri Shostakovich. A los pocos meses de llegar ella a Moscú, su profesor tuvo que enfrentarse a los acontecimientos arriba relatados. Elmira recordaba las sesiones interpretando sinfonías de Haydn y Beethoven a dos pianos, en medio del sombrío ambiente que planeaba sobre los músicos. 1948 fue el último año de Shostakovich como profesor del conservatorio y cuando ella retornó a Bakú se establece una correspondencia, que primero se desarrolla en el entorno de mentor-alumna y posteriormente va derivando hacia una relación más personal. En agosto de 1953 en una carta le comenta: «En un sueño he visto, mejor, he oído la música para el tercer movimiento y he decidido que tu nombre suene en la melodía, y éste es el resultado».



En la misma carta le comenta la coincidencia de notas con el motivo referido de La canción de la tierra y le presenta el anagrama musical, en que usa tanto la notación alemana como la francesa E-A-E-D-A (Mi-La-Mi-Re-La) combinado para resultar E-L(a)-Mi-R(e)-A. El autor invitó personalmente a Nazirova a la presentación de su Décima sinfonía. Todo parece indicar que la relación mantenida fue unilateral por parte de Shostakovich, Elmira niega que su relación fuese más allá del plano intelectual y profesional. Aun así mantuvo el secreto hasta después de la caída del muro de Berlín.
De forma cautelosa comienza el cuarto y ultimo movimiento de la sinfonía (Andante-Allegro) de aproximadamente 14 minutos de duración. Esta cautela va disminuyendo para pasar a sorprendentes y alegres melodías que pronto se ven desplazadas por un jopak georgiano (el tradicional baile de los cosacos) basado en el tema del segundo movimiento. Hay que recordar que Stalín era natural de Georgia. Frente a este jopak se alza triunfante el tema DSCH, el cual es repetido con agitación por los timbales en un frenético crescendo con que culmina la sinfonía.
Es muy clara la intención de Shostakovich de plasmar su nombre en la primera sinfonía que jamás oiría Stalin. Como dijo Galina Vishnevskaya, la gran soprano esposa de Rostropovich: «Pocos meses después de la muerte del dictador sonó la Décima sinfonía, condenando al tirano. En el tercer movimiento y en el final, Shostakovich firmó la sentencia con su anagrama musical». Andrei Volkonsky definió la sinfonía como una «tragedia optimista»; la triunfal victoria del motivo DSCH jamás podría borrar los miedos y las angustias padecidos durante el Terror.
Después del estreno la opinión no fue unánime entre los críticos, dando lugar a agrias discusiones en la Unión de Compositores. Las críticas se centraban más en torno al carácter de la sinfonía que sobre su calidad musical. En todo caso, durante las discusiones quedó claro que la última composición de Shostakovich marcaba un acercamiento a la libertad creativa en la Unión Soviética.

Esta versión
El gran Bernard Haitink, al frente de la London Philarmonic Orchestra, nos ofrece esta magna obra, todo un compendio de la maestría de Shostakovich para musicalizar tanto claves como emociones, la sinfonía que pronuncia su nombre, para proclamar que su memoria no desaparecerá, que siempre habrá corazones en los vive.






13 comentarios:

Barullo 5 de febrero de 2010, 15:52  

Me da un error de descompresión y pierdo los 2 primeros movimientos.
¿Podrías chequear esto?
Saludos.

F. de León 5 de febrero de 2010, 19:27  

Hola Barullo: Soy Fernando de León. Efectivamente hay un error en los archivos que bajan de mediafire. Como los originales son correctos, hay que volver a subir estos ficheros. Voy a chequear todo desde el principio para enviar a Fernando G. Toledo los archivos en condiciones. No obstante, los .rar que hemos colgado tienen registro de recuperación y con la opción "Reparar" de Winrar se soluciona perfectamente el problema. Yo lo acabo de hacer con éxito. Para cualquier aclaración no dudes en comunicárnoslo. Disculpa el error que trataremos de resolver lo antes posible.
F. de León

Oxio 6 de febrero de 2010, 0:59  

ok, está siendo un parto el hacer todo esto, porque uso 7zip, y no tiene la opción de recuperación, por lo que tengo que descargar winrar todavía :D

en fin, agradecido, como siempre por compartir la buena música con el mundo :D

saludos a todos
atte
Javier

itzel valva 6 de febrero de 2010, 2:48  

hermosa entrada amigo felino!!! sin decirlo, dejas muy claro que la música sobrevive a cualquier ideologia politica y esta mas alla de cualquier dictador... ¿extraño, no? Stalin cada vez mas pequeño, en cambio Shosta cada vez mas grade...

Saludos afectuosos...

Anónimo 6 de febrero de 2010, 12:38  

Efectivamente al abrir el . RAR se repara creando un archivo nuevo "fixed", hay que hacerlo para ambos, eliminar los antíguos y "extraer aquí".
Muchas gracias Fernando, por tu tiempo.

Barullo 7 de febrero de 2010, 11:40  

¡Funcionó! ¡Gracias por el consejo!

Anónimo 7 de febrero de 2010, 17:09  

primero fue el mahler, luego el brukner y el listz (¿lo habré escrito bien?), ahora el shostakovich... bueno hemos mejorado, aunque presiento que lo siguiente será el chopin o el brahms o quizá el strauss (el de los valsecitos).
Total: aburrimiento puro y duro.
Para cuando algo del james brown o del elli paperboy reed o mejor de los meters.
una persona agradecida desde el algarve.

Saludos
Scott Gomis da Mausticora

Fernando G. Toledo 8 de febrero de 2010, 7:08  

Scott: si Mahler, Bruckner, Shostakovich, Liszt y otros te aburren, te invito a ir a buscar diversión en otro lado. Por mí, no tengo problemas en que lo hagás.

Anónimo 22 de febrero de 2010, 19:24  

DEMONIOS!!!
He eliminado los archivos recien descargados por el error que daban, ahora que reviso para avisar me encuentro con esto!
jajajaja....
Millon de gracias igual por esta contribucion a los melomanos, en especial para los que como yo recien empiezan a conocer estas maravillas.

Anónimo 23 de febrero de 2010, 6:35  

Fernandos: No puedo descomprimir la sinfonía completa porque los dos primeros movimientos ni siquiera aparecen en la carpeta, por lo tanto no tengo qué reparar. Ayuda por favor!!! Estoy muy angustiado. Gracias. Pablo (Bochita74).-

Anónimo 11 de marzo de 2010, 19:00  

ME HA FUNCIONADO!!!!!!!!!!!!!!!!!!
He logrado descomprimir la sinfonia con exito, mil gracias por el consejo...

Y de paso kiero felicitar todos los colaboradores por el Blog, ke es de mis favoritos, y ademas una pekeña solicitud: las sinfonias integrales de Bruckner ke he oido la 6ta. y me ha encantado.

Por lo ke has hecho y por lo ke haras, un millon de gracias.

ATTE: Un melomano veinteañero.

Elgatosierra 25 de marzo de 2010, 5:05  

¡¡¡Bueno, bueno, bueno, éstas son palabras mayores, la Décima de Shosta!!!
Estaba desean llegar hasta aquí, pero me gusta ser riguroso e ir por orden, y por fin lo conseguí, y veo que la recompensa no puede ser mejor. Esto es lo que tiene el saber esperar, emoción, intriga, dolor de barriga y, a veces, como en esta ocasión, satisfacciones sin límite. JAJAJA
Un poco más abajo, en el post anterior ya me he referido al gran Fernando de León. Sólo quiero decir que tengo descargados todos sus post de esta colección de la integral de las Sinfonías de Shosta por Haitink, a buen recaudo en mi disco duro, por si las moscas. Y cada vez que escucho alguna de las Sinfonías ya entregadas vuelvo a ellos como guía segura. Pero, además, sigo agradeciendo a nuestro amigo anfitrión su gentileza de facilitarnos la búsqueda de cada post, al colocarlo a nuestro alcance de forma tan cómoda.
Los que me conocen, y por aquí hay algunos, saben que ésta es una de mis Sinfonías favoritas, no sólo de Shosta sino de todas las del mundo mundial. La llevo en mi MP3 y recurrentemente vuelvo a ella, desde ahora con mucho más conocimiento de causa y gracias a este magnífico regalito de nuestros dos Fernandos. En la actualidad no hay semana que no me la meriende enterita. JAJAJA
El ridículo y la zafiedad de la Doctrina Zhdanov, como el de todas las formas de represión del arte, crece, día a día, en progresión geométrica a medida que se agigantan nombres como los de Shostakovich, Prokófiev y Jachaturián. Y si bien es cierto que en todos los sitios hay estúpidos censores, la condición humana es terrible, también hay adalides de la excelencia como Mravinsky, Oistrakh, Richter…, por ejemplo. Seguiremos esperando con esperanza para que aquellos aprendan de éstos.
Tan bien explicada ha quedado la Sinfonía que no me atreveré a añadir aquí una sola palabra. Sólo diré que siempre me ha parecido el enfrentamiento, la toma de conciencia, la vivencia del compositor con la idea de muerte. Misterio, oscuridad y luz, ¿muerte y resurrección?, victoria y trascendencia. Miedo al olvido y sobre todo a la muerte.
Y no puedo por menos que felicitar y dar infinitas gracias a los dos Fernandos, tanto por el ensayo del post como por la magnífica versión de esta magna obra de arte.
Amigo Scott, por qué te aburres, y por qué no nos dices qué es lo que te divierte por si podemos ayudarte.
Salud, paz, sonrisas y cordiales saludos para todos.
Elgatosierra

Fernando G. Toledo 15 de diciembre de 2010, 15:09  

QUIENES TENGAN PROBLEMAS AL DESCOMPRIMIR O LES SALGA UN MENSAJE DE ERROR, SEGUIR ESTE PROCEDIMIENTO:

Descargar los archivos en .Rar. Abrir en tu PC el programa WinRar. Elegir la opción Abrir archivo. Seleccionar los archivos descargados. Aparecerán en una nueva ventana. A esos archivos, pincharlos con el botón derecho del ratón y elegir la opción Reparar archivos.
Esto les dará la misma cantidad de archivos descargados, pero ya reparados, y el nombre será el mismo que tenían, pero antecedidos por la palabra «Fixed». Desde allí los podrán descomprimir perfectamente.

Mozart: Sinfonía Nº 25 - I Mov. - Böhm

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