Mostrando entradas con la etiqueta Mussorgsky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mussorgsky. Mostrar todas las entradas

Una galería de cuadros en una exposición (4/4)

>> sábado, 12 de diciembre de 2009



Cuarta parte: Epílogo

Así mis amigos y amigas, llegamos al final de la serie. Un final que francamente me costó construir porque en el camino las tres entregas previas despertaron discusiones entre los amigos y amigas que tuvieron a bien dedicar un minuto de su tiempo a este esfuerzo editorial.
Uno de los aportes más significativos me lo dio mi buen amigo Carlos Sala Ballester, director de orquesta y pedagogo musical venezolano, quien disfrutó de más una década de vivir y estudiar en Rusia, tuvo acceso a información, documentos y partituras que aportan mucha luz al tema. En particular me refirió la partitura original de Modest Mussorgsky, en la cual se puede apreciar mucho del genio y temperamento del maestro a lo largo de su creación. Adicionalmente, me refirió notas sobre el epistolario musical de Mussorgsky (la mayoría de las cuales están escritas con mucho refinamiento en idioma francés) y tarde en este proceso creativo, mi gran amigo y colaborador de este blog, don Fernando de León, nos compartió un registro en piano notable de los Cuadros así como de otras miniaturas pianísticas del maestro, que dan luz sobre otros aspectos de su arte, no comúnmente visibles para la generalidad.
Puedo extraer alguna conclusión global sobre todo ello, quizás sí… Mussorgsky es mucho más que el genio desordenado y el creador inconcluso que muchos pensábamos al inicio de estas líneas. Mussorgsky fue un personaje de gran cultura, educación y refinamiento, el cual desgraciadamente no tuvo o no contó las oportunidades necesarias para multiplicar su talento. Esto en particular desvirtúa el estereotipo de Stokowski de pretender hacer más rusa la orquestación de Ravel, partiendo del origen eslavo de la partitura y los cuadros que la inspiraron. Definitivamente, su condición humana le hizo especialmente vulnerable al no contar con una salud y orden personal que coadyuvasen a consolidar sus naturales habilidades creativas.
Los Cuadros pueden ser su opus más conocida y quizás la obra que refleja de forma más integral su gran sensibilidad artística y sus dotes naturales de trasladar a una partitura una realidad o un sentimiento. Pero hay otras obras que nos complementan esa imagen. Felizmente una combinación entre una solicitud entre Carlos Sala-Ballester y una generosa respuesta de Fernando de León, me permitieron conocer de primera mano esas «otras» dotes artísticas de Mussorgsky. En una edición japonesa, el notable pianista Valery Afanassiev hizo un notable registro de los Cuadros, pero adicionalmente agregó cinco obras de Mussorgsky que bien hubiesen sido «otros cuadros» que complementan positivamente la sensación artística que nos deja su obra. Cinco pequeños preludios para piano que a primera audición nos dejan una impresión de la más grácil sutileza de imágenes, muy francesa-impresionista en su dicción, al punto que pareciese que estuviésemos escuchando un joven Debussy o un lírico Fauré. Increíble. Estas obras dan pie al refinamiento y visión francesa que subyace en el arte de Mussorgsky, y sin cuyo reconocimiento no se puede contextualizar con propiedad esta obra y su interpretación.
El diagrama inicial de estas entregas, tenia en esta nota la intención de compartir otras acuarelas que han matizado esos Cuadros, sin embargo, creo que esta lectura de Afanassiev, de muchísima más intensidad que la compartida previamente en la primera entrega (Ashkenazy), redondea el contexto general para los lectores con un valor agregado para entender mejor esta obra.
Ya en la ruta de este epílogo, los Cuadros han sido una obra que ha sido objeto de muchas transcripciones. Cerrando esta entrega quisiera comentar algunos casos notables. El primer caso registrado de transcripción (aunque no completa, sólo con 7 de los 10 Cuadros) se debe a un alumno de Rimsky-Korsakov, Mikhail Tushmalov (1861–1896). Al paso de los años, el director de orquesta británico Henry Wood hizo su propio arreglo en 1915, el cual él mismo retiro cuando se publicó la orquestación de Ravel (dos registros fonográficos fueron realizados, uno por el propio Wood en 1920 y otro unos años después por la London Philharmonic bajo la batuta de Nicholas Braithwaite). En esta transcripción se incluyeron todos los Cuadros, pero se omitieron las Promenades.
La primera transcripción completa de todos los Cuadros y sus Promenades intermedios en la secuencia que todos conocemos se debe al violinista y conductor Leo Funtek, quien preparó su versión en 1922 para ser estrenada por la Orquesta Nacional de Finlandia.
A partir del impacto que tuvo la orquestación de Ravel, preparada en 1922 como un encargo de Serge Koussevitzky, y la gran difusión que se apropió este director por muchos años, hizo que muchos desearan tener sus propios arreglos, para superar el exclusivismo de Koussevitzky. Un alumno de Ravel, Leonidas Leonardi, hizo una bombástica transcripción para sí mismo, con un incremento del 30% en las fuerzas orquestales y la adición de un órgano. El arreglista residente de la Orquesta de Philadelphia, Lucien Cailliet, preparó su propia versión para la primera temporada de Eugene Ormandy en Philadelphia, luego de la renuncia de Leopold Stokowski.
También es notable que muchos conductores, insatisfechos con el enfoque raveliano de la orquestación, han hecho «ajustes» a la partitura. Entre ellos destacan los retoques que hicieron en su época figuras de la talla de Arturo Toscanini, Nicolai Golovanov, Djong Victorin Yu y Vladimir Ashkenazy.
Este ultimo, insatisfecho con los «ajustes», prefirió incluso preparar su propia versión y presentarla en CD junto con su propia interpretación de los Cuadros en Piano, subrayando en su presentación que la versión que él interpretó y posteriormente arregló estaba libre «de la perpetración de errores tipográficos que se han reproducido por costumbre y pereza por los editores». Y fue precisamente con este arreglo, que don Fernando G. Toledo me incitó a tirar el sombrero al ruedo y preparar esta saga de entregas editoriales. Adicionalmente, como una referencia, nuestro amigo y colaborador de este blog Carlos Quintero conoce y posee una versión en formato concertante para piano y orquesta (de la cual yo no tengo datos).
Luego de los arreglos para gran orquesta, también hay que destacar que también se han realizado adaptaciones para ensambles instrumentales. Acá merecen especial mención dos casos: el arreglo que hizo el compositor taiwanés Chao Ching-Wen, para orquesta de cámara, así como el interesante arreglo que hizo Elgar Howarth para ensamble de bronces, el cual fue grabado en los ’70 por el Philip Jones Brass Ensemble.
En el terreno de lo curioso e innovador, el maestro japonés Kazuhito Yamashita hizo un ramillete de adaptaciones para guitarra de grandes obras sinfónicas (que incluye la Novena de Dvorák, las Cuatro estaciones de Vivaldi y el Pájaro de fuego de Stravinsky, por mencionar algunas), no podía dejar pasar realizar una adaptación del original en piano para solo de guitarra. Otro insigne artista moderno japonés, Isao Tomita, hizo una adaptación de la orquestación de Ravel para sintetizadores electrónicos.
Ya en el terreno de lo profano, aunque con mucha imaginación, el trío inglés Emerson, Lake & Palmer hizo su propia «versión» fusionando elementos de rock y música popular, con mucha maestría, principalmente en el tratamiento de los sintetizadores. La banda alemana Mekong Delta, atropelló los Cuadros en una versión completa en rock pesado y metálico, en la que el Promenade es un oscuro conjuro al más puro estilo de Black Sabbath.
Finalmente, no puedo dejar de mencionar que, al menos en las tiendas de celulares, hay una docena de tonos asociados a los Cuadros… je je je: para todos los gustos.
Así que amigos y amigas, de todo este calidoscopio de «arreglos» y «desarreglos», con don Fernando les hemos preparado una petit suite para que la disfruten, pero antes… infaltable, visitemos la lectura de Afanassiev del original para piano,

para luego disfrutar de:


1. La versión de Ashkenazy para orquesta, interpretada por él mismo con la Philharmonia Orchestra
2. La adaptación para ensamble de bronces que hizo Elgar Howarth, la cual es interpretada por el Philip Jones Brass Ensemble
3. La «guitarrización» de los Cuadros por Yamashita
4. La versión electrónica de Isao Tomita y
5. La «versión» rock de Emerson Lake & Palmer.

Al final de la historia, mientras termino esta nota, suena mi celular. Je je je, por supuesto que con Baba Yaga.
Salud y gracias por su paciencia infinita.










Read more...

Una galería de cuadros en una exposición (3/4)

>> miércoles, 7 de octubre de 2009



Tercera parte: otra acuarela para los cuadros

Todo mundo supone que la idea de que Maurice Ravel orquestase los Cuadros en una exposición surgió del gran Serge Koussevitzky, quien la comisionó en 1922, para estrenarla el 19 de octubre de ese mismo año en la ópera de París. Realmente, la situación fue al revés: fue Ravel quien introdujo a Koussevitzky a la obra de Modest Mussorgsky, quien a ese momento desconocía de la existencia de esa obra maestra. El entusiasmo que le generó Ravel fue tanto que de allí surgió el famoso «encargo».
Don Serge se auto-adjudicó los derechos exclusivos para interpretar esta obra y durante muchos años fue únicamente a través de su batuta que la obra se empezó a posicionar en el repertorio sinfónico. Entre los primeros directores en recibir el honor de interpretarla después de Koussevitzky fueron Leopold Stokowski (en Philadelphia) y Toscanini (Nueva York).
En las notas que escribió Stoki a propósito de la prémière en Philadelphia fue un tanto crítico, dejó su sentir de que la orquestación no hacía honor al carácter ruso de las obras, principalmente por los antecedentes del autor de los Cuadros, Hartmann, y su posición dentro de la estética del arte ruso.
Sus apreciaciones fueron un poco más allá, y al investigar con más detalle los antecedentes del trabajo de Ravel cayó en la cuenta de que éste uso la versión «procesada» de Rimsky-Korsakov de los Cuadros, no el original de Mussorgsky. En ello no hay que culpar a Ravel, sencillamente no tuvo acceso a esa partitura. El 3 de febrero de 1922, Ravel escribió a su amigo y gran musicólogo y rusófilo M.D. Calvocoressi: «He estado esperando obtener una copia del original de Mussorgsky de los Cuadros en una exposición, sin embargo, este día me han notificado de los archivos en Moscú que sencillamente no me la pueden proporcionar. Por casualidad, ¿tú la tienes o conoces a alguien que me la pueda prestar?». Lastimosamente, este intento, como todos los que hizo Ravel, fueron infructuosos por lo que optó por usar la versión «revisada» de Rimsky-Korsakov.
Stoki sí tuvo acceso al original y de allí su crítica… Stoki visualizaba la orquestación de Ravel como excesivamente «francesa», por lo que se propuso crear sus propias orquestaciones. Stokowski tenía esta opinión, que compartía de casi todos los intentos de orquestación (hasta del propio Rimsky-Korsakov), como poco rusos, de allí que también Stoki orquestase por su cuenta La noche en una montana árida e hiciese una suite sinfónica de Boris Godunov. La transcripción de Stoki es más breve (28 minutos) que la de Ravel (35 minutos en promedio), porque suprimió dos “cuadros” por dudar de la autenticidad de ambos (presumía que los había escrito Rimsky-Korsakov). Dichos cuadros eran Tullerías (en la alameda de un jardín, se pinta un conjunto de niños junto a sus juegos, teóricamente inspirados en el famoso jardín parisino) y el Mercado de Limoges (una ilustración de un mercado francés en el cual dos mujeres discuten animadamente).
La versión de Stoki es fabulosa, aunque me caigan pedradas de todos lados, yo la declaro mi favorita. Aunque justo es decir que ambas orquestaciones sirven esplendorosamente al genio de Mussorgsky, pero si tuviese que escoger entre una para recluirme, seleccionaría la de Stokowski sobre la de Ravel. Stoki completó su orquestación en 1939 y la estrenó ese mismo año, con su Orquesta de Philadelphia, el 17 de noviembre de 1939.
Las diferencias entre ambas son notables. ómese por ejemplo el Promenade, donde Stokowski la pinta con un aire elegante y refinado usando las cuerdas en vez de los bronces (que recién entran al final de esta pieza). Luego, en varias secciones de la obra, hace un uso muy hábil de juegos instrumentales entre maderas y xilófonos, antes de bronces y percusión (como por ejemplo en los Gnomos y en Baba Yaga). En dos piezas está quizás el más sólido argumento del apego de Stoki al «verdadero» original de Mussorgsky: en el Bydlo. En la partitura de piano, este movimiento empieza «fortissimo», en cambio Ravel hace un crescendo (melodramático) desde un pianísimo y en general el fraseo orquestal no acentúa el ejercicio dinámico de las ruedas forzadas de la carreta, más que en la imagen de distancia-claroscuro-radiante creciendo. El otro ejemplo es el Baba Yaga: para Ravel este movimiento es un tour de force brutal y asertivo en la percusión, Stoki construye una pieza pintada con una paleta orquestal más grotesca, casi como una danza macabra (en el espíritu del ser mitológico ruso en que está inspirada) con varios efectos de mutación en los bronces hasta dar paso al movimiento final. En el movimiento último, Mussorgsky acentúa la expresividad de la pieza haciendo sonar a la orquesta como un grandioso órgano (de hecho, lo incorpora a la orquestación) con exposiciones brillantes en los que la percusión (especialmente con gongs y campanas) acentúa las expresiones.
Amigos y amigas, no perdamos mucho tiempo en comparar una con otra, Stokowski y Ravel sirven, con paletas orquestales un poco distintas pero igualmente válidas, a la grandiosidad de la pieza. Ahora les ofrecemos la oportunidad de recreen el sonido de Stoki con él mismo dirigiendo a la New Philharmonia. Es injusto que, fuera de esa grabación, casi no existan registros de dicha transcripción.

Ya en nuestros días, cuando se creó la Leopold Stokowski Society LSS en 1979, uno de sus principales objetivos fue incentivar que el vasto legado de transcripciones sinfónicas de Stoki fueran interpretadas y grabadas. En este sentido, en una alianza estrategica con Naxos, el Comité Directivo de la LSS decidio en 2003 acercarse al maestro uruguayo José Serebrier para que grabase las transcripciones, considerando que fue discípulo personal y protegido de Stokowski durante muchos años (director asociado de Stoki en el recordado proyecto de de la American Symphony Orchestra y copartícipe de muchas de las grabaciones de Leopold en la última parte de su vida, incluyendo en la primera grabacion mundial de la Cuarta Sinfonía de Ives). De esta asociacion han surgido dos monumentales CD, ambos premiados por la crítica (incluyendo una nominación al Grammy 2004 por la grabación de Mussorgsky), en los cuales Serebrier re-inventa las transcripciones de su maestro, en obras rusas y con Bach. En este post aprovecharemos para compartirles la interpretacion de Serebrier con la Orquesta Sinfónica de Bournemouth de la transcripcion de Stokowski de los Cuadros. Asi mis amigos y amigas, tienen un doble placer por disfrutar, la grabación que el propio Stoki hizo su orquestación de los Cuadros, más el reciente registro que hizo José Serebrier.
Hasta la próxima.

Read more...

Una galería de cuadros en una exposición (2/4)

>> jueves, 24 de septiembre de 2009



Segundo acto: Mussorgsky

En la primera estrega de esta serie, conocimos de la breve y no muy feliz vida de Viktor Hartmann, cuya obra pictórica inspiro la creación de Cuadros en una exposición. Casi en un trágico paralelo, Mussorgsky tuvo una vida igualmente marcada por la infelicidad, el desorden personal y el infortunio, que trunco prematuramente su notable capacidad creativa.
Modest Petrovitch Mussorgsky nació en la pequeña aldea de Karevo, Pskov el 21 de marzo de 1839 y falleció poco después de cumplir escasamente 42 años de vida, el 28 de marzo de 1881. Sus primeros años los vivió en su aldea, enclavada en una zona rural a solo 20 km. de la frontera rusa con Estonia (notable es señalar que Pskov fue donde el último zar de Rusia abdicó en marzo de 1917).
Mussorgsky se identificó notablemente con su tierra y su gente, y desarrolló una notable sensibilidad humana. Sin embargo, en él se combinaron varios elementos negativos conjurados para limitar su potencial creativo: siempre presentó una salud quebrantada, tuvo una vida de estrecheces y padeció toda su vida de excesivo y patológico nerviosismo. Todas estas debilidades aguzaron su sensibilidad para captar una visión exacta y consciente del pueblo, para la cual la música se volvió su medio de expresión para con los demás y un mecanismo de auto motivación. A los 27 años de edad, la hermana de Borodin describió a Mussorgsky como «un brillante oficial en el regimiento de Preobrazhensky», actividad que alternaba con la música, y aunque eran frecuentes las acometidas del ya mencionado padecimiento nervioso que lo aquejó casi toda su existencia, el amor por la música lo impulsaba a sobreponerse con renovado entusiasmo.
Intelectualmente, Mussorgsky nunca tuvo una formación musical formal, aunque frecuentó los círculos musicales rusos de la época, y de esas inmersiones, surgió su involucramiento en el Grupo el Gran Puñado o, más sucintamente, como el Grupo de los Cinco, una suerte de fraternidad de compositores jóvenes integrada a partir de la imagen de Mikhail Glinka en 1856. Este Grupo estuvo integrado paulatinamente por Balárikev y Cui, luego se les unió Mussorgsky al año siguiente, y posteriormente Rimsky-Korsakov en 1861 y Borodin en 1862. Todos ellos compartían el fervor de la juventud (Balárikev tenía 25, Cui 27, Mussorgsky 23, Borodin 28 y Rimsky-Korsakov 18) y todos eran músicos aficionados autodidactas que tenían formaciones distintas a la música. Borodin combinó la composición con la carrera de Química. Rimsky-Korsakov fue un oficial naval, nuestro amigo Mussorgsky se enroló en la Guardia Estatal, después en el servicio militar y antes de dedicarse informalmente a la música; incluso en el apogeo de su carrera en la década de 1870 fue obligado por la costa de vicio de beber a mantener un trabajo burocrático a tiempo completo en el Departamento Forestal del Estado.
En contraste al estatus de élite y las conexiones con el Conservatorio de compositores como Tschaikovsky, el Grupo de los Cinco eran principalmente de la aristocracia menor provinciana. En cierto grado su «espíritu de cuerpo» dependía del mito, que ellos mismos crearon, de un movimiento fuertemente identificado con valores e idiosincracia «auténticamente rusas», en el sentido de que eran más cercanos a las raíces nacionales que a la clásica academia internacionalista de Moscú.
La bebida y la muerte de su madre fueron una combinación fatal para Mussorgsky y hacia el final de sus días, el pintor Ilya Repin hizo un célebre retrato que muestra su triste imagen antes de morir, desfachatada, desordenada, pero… con un halito de vivacidad en su mirada que nos muestra el enorme potencial creativo que se perdió a consecuencia de la infame vida que llevó.
Muchos autores no le acuñan a Mussorgsky un gran valor musical a su legado y en ello recuerdo especialmente a nuestro querido Cuervolopez como, en su muy particular estilo, se desasía en improperios al pobre Mussorgsky, como un músico incompleto e irregular, que legó al mundo un pequeño punado de obras que necesitaron del talento de otros para ser finalizadas u orquestadas.
Yo prefiero ver a este compositor como un caso de extrema sensibilidad musical que nos pintó obras en que la belleza se subordina a la crudeza de la realidad con una notable expresión dinámica.
Los Cuadros... son una expresión de esa sensibilidad artística de Mussorgsy, la cual no sigue un patrón musical específico pero que podríamos tipificar en la mayoría de su obra dentro del tipo de música romántica, correspondiente al género de la música de programa o música programática.
En el caso particular de los Cuadros, de los más de 400 grabados y pinturas incluidas en la exposición de 1874, Mussorgsky seleccionó los siguientes para construir su suite para piano:

Gnomus: un gnomo alargando con pasos torpes sus piernecillas torcidas, con aullidos y convulsiones.
El viejo castillo: un castillo de la Edad Media, ante el cual canta un trovador.
Tullerías: en la alameda de un jardín, se pinta un conjunto de niños junto a sus juegos.
Bydlo: una carreta polaca con dos enormes ruedas, enganchada a dos bueyes (con un gran manejo de la dinámica, Mussorgsky refleja el acercamiento y alejamiento de la carreta).
Ballet de polluelos en sus cáscaras: imagen humorística de dos polluelos festivos; este dibujo a tinta china fue hecho para el decorado del ballet Trilbi.
Dos judíos polacos: uno rico y arrogante, el otro pobre y plañidero (este cuadro refleja el antisemitismo ruso de la época.)
El mercado de Limoges: una ilustración de un mercado en el cual dos mujeres discuten animadamente
Catacumbas: se ve allí un autorretrato de Hartmann y dos sombras, visitando las catacumbas a la luz de una linterna.
• La cabaña sobre patas de gallina: una de los iconos legendarios rusos, en la forma de una cabaña con forma de reloj sostenida en enormes patas de gallina en donde vive la bruja Baba-Yaga.
La Gran Puerta de Kiev: el frustrado proyecto de construcción arquitectónica dedicado al intento de asesinato del Zar Alexander II en el estilo ruso antiguo imaginario de Hartmann y Ropet coronada con una cúpula en forma de casco.


En la construcción musical, Mussorgsky realizó un conjunto de piezas brillantemente descriptivas, las cuales son cohesionadas entre sí con un ampuloso y elegante tema musical que recrea el acto de pasease caminando por la exposición (Promenade: «paseo», en francés) el cual se oye abre la obra y hace varias transiciones entre cada uno de los Cuadros. El ambiente de la obra en general transmite un sentimiento de nostalgia por una época que desapareció hace mucho tiempo, pero además ilustra brillantemente un amplio espectro de episodios musicales.

La orquestación de Ravel
En la versión orquestada de Maurice Ravel hay muchas grabaciones notables que el lector puede obtener. No puedo dejar de recomendar las clásicas de Karajan, Reiner, Solti, Ormandy y Bernstein. Entre las nuevas, no puedo dejar de mencionar un registro que me compartió mi buen amigo Carlos Quintero M, melómano y colaborador de este blog, que sacudió espectacularmente mis neuronas. Hoy, creo que es el mejor momento de compatirlo con ustedes y aprovecho en su nombre compartirlo al pie de esta crónica… Se trata de un concierto en vivo del 27 de octubre de 2008 en la Philharmonie de Berlín, en el que el veterano maestro frances Georges Prêtre dirige a la Deutsches-Symphonie -Orchester Berlin.
Cuando me compartió la grabacion, mi amigo Carlos escribió:

«El caso de los Cuadros es similar. Ravel hizo el arreglo para poner a una orquesta al máximo de sus tonos y timbres. Llama entonces la atención que muchos directores afamados hayan hecho versiones relativamente tímidas y controladas en exceso de esta gran pieza. Dentro de las versiones más logradas están las de Bernstein, Ormandy y Abbado con la LSO (me parece superior a su grabación berlinesa). Aun con todo esto, siempre tuve la sensación de que algo faltaba. Finalmente la respuesta a esta disconformidad ha llegado este año a través de una grabación de un concierto reciente que aun me machaca el cráneo de lo bello, logrado, fluido y expresivo que se logró la noche del 27/10/2008, en la Philharmonie de Berlin. El director, un reputado, discreto y veterano francés que ha logrado reconocimiento en el trayecto final de su carrera, y que nunca ha figurado como una prima donna de la batuta. Su nombre es Georges Prêtre. Estoy preparado a cantar a esta como la mejor grabación disponible de los Cuadros en una exposición, y clamando de una vez porque salga pronto en grabación comercial».


Querido amigo Carlos, en efecto: ésta se ha convertido en mi grabación preferida junto a Solti y Karajan, y hoy en tu honor la comparto con los lectores… es estupenda, increíble, espectacular… perfecta. Garra y pasión con una técnica expresiva incomparable. Aludiendo a tu comentario, en ese mismo escenario, en el concierto de año nuevo de 2007 se dio uno de esos casos que «llaman entonces la atención que muchos directores afamados hayan hecho versiones relativamente tímidas y controladas en exceso de esta gran pieza». Sir Simon Rattle y la otrora augusta Filarmónica de Berlín grabaron una interpretación de esa misma pieza que está a años luz por debajo de la lectura de Prêtre: floja, tímida y gris lectura en mala hora fue editada por EMI… Je je je, pero de Rattle tendré espacio para conversar con ustedes luego. En tanto, disfruten de la maravillosa lectura de Prêtre y regresaré con ustedes en la próxima entrega de esta saga estudiando y compartiendo varias otras transcripciones de esta genial pieza para orquesta y para otros conjuntos instrumentales…

Mussorgsky - Cuadros en una exposición (Ravel) - Prêtre

Nota: la grabación a la que se refieren Quintero y Nosthas ha sido traída a la red por el blog StateWork.

Read more...

Una galería de cuadros en una exposición (1/4)

>> domingo, 6 de septiembre de 2009


La versión original

Don Fernando sabe cómo provocarme, sabe incitarme con temas interesantes y con grabaciones muy especiales, en las cuales cualquier melómano se siente animado a analizar y comentar. En este caso, la perla de intercambio es una monumental rendición de Vladimir Ashkenazy de los Cuadros en una exposición, la obra maestra de Modest Petrovitch Mussorgsky originalmente escrita para piano y adaptada en varias oportunidades por muchos maestros para gran orquesta. En este caso, Don Fernando se ha propuesto compatirnos un interesante trabajo realizado por el pianista y director Ashkenazy en esos menesteres y este amigo de ustedes hará lo propio compartiendo en cuatro entregas, mi pasión por esta obra y por lo que la rodea, con algunas otras piezas de mi colección propia.
El artículo será publicado en cuatro entregas, en la primera comentaré los orígenes de la obra, compartiendo la versión original en piano. En la segunda, abordaré al compositor y compartiremos la versión orquestada por Maurice Ravel (por lejos, la más conocida, interpretada y grabada de todas), en la tercera, exploraremos las transcripciones de Leopold Stokowski y el propio Ashkenazy y finalmente, en la última, otras versiones de interés.

Primer acto: los orígenes de los cuadros
En mi caso personal, mi primer contacto con los Cuadros en una exposición de Mussorgsky fue de la mano de la transcripción orquestal realizó el maestro Leopold Stokowski. Corría el principio de los años setenta, y me abuelo me regalo una colección completa de grabaciones de Stokowski de la serie London Phase 4, un vinilo revolucionario para su época, dado que su formato era realizado para ser reproducido en aparatos de sonido cuadrafónico, una suerte de avant-garde del sonido stereo, con gran vividez y calidad, lo cual se convirtió en la tortura de mis vecinos….
En su época estos vinilos eran codiciados y formaban parte de la crema de mi colección de adolescente, y con mi querido vinilo London de la mano de Stoki (asi lo llamaba a Stokowski) aprendí a amar a Mussorgsky y sus Cuadros. Durante muchos años creí que esa era «la transcripción», hasta que cayó en mis manos la célebre lectura de Karajan con los berlineses para DGG y la de Solti con la Sinfónica de Chicago para Decca, ambas realizadas sobre la base de la orquestación de Ravel.
Así aprendí a amar esta obra, y sacudir los cimientos de mi casa con su apoteósico finale… Pero vamos un poco atrás en la historia…¿De dónde surgió esta obra?
Creo que para hacer justicia, antes de dedicar muchas teclas a Mussorgsky, esta crónica debe empezar por el verdadero principio, así que es indispensable no omitir lo que le paso al Zar Alexander II la tarde del 4 de abril de 1866, cuando escapo milagrosamente a un intento de asesinato. A partir de este hecho, se origino una iniciativa en la Corte Real Rusa para inmortalizar lo que los funcionarios de la corte denominaron «el milagroso evento» de dicha fecha, y para la cual promovieron un concurso para diseñar un monumento conmemorativo en Kiev para conmemorar dicha efemérides.
Luego de presentadas muchas propuestas, la más celebrada fue la presentada por un arquitecto, escultor y pintor originario de San Petersburgo, Víktor Aleksándrovich Hartmann (nacido el 5 de mayo de 1834 y muerto prematuramente el 4 de agosto de 1873 en Kireyevo en las afueras de Moscú)
Dicen las crónicas de la época, que aunque complacido con la fastuosidad del diseño de Hartmann, el Zar no se entusiasmo con la idea de inmortalizar el hecho de su intento de asesinato, lo cual derivo en la cancelación del proyecto y la consiguiente desilusión de Hartmann, quien en vida fue uno de esos talentos à la Bizet, en cuya vida el éxito y el reconocimiento no fue la constante.
Hartmann quedó huérfano en su niñez y creció en San Petersburgo en la casa de su tío, quien era un conocido arquitecto. Estudió en la Academia Imperial de las Artes en San Petersburgo y comenzó a trabajar ilustrando libros y como arquitecto. En esta especialidad su mayor logro concreto fue desarrollar junto con Iván Ropet el concepto arquitectónico visual ruso (su obra más relevante fue el monumento al milenio de la creación de Rusia en Nóvgorod, que fue inaugurado en 1862). La escuela y técnica de Hartmann y Ropet se basaba en la inclusión o desarrollo de sus diseños a partir de elaboraciones imaginarias a partir de elementos orientales, pero su impacto visual fue tan grande, que dio lugar a todo un estilo arquitectónico que hoy consideramos como genuinamente ruso, como consideramos a la Torre Eiffel como francesa.
El más grande testimonio de esta nueva línea artística, con todo el dolor de Hartmann, la expreso en su pintura arquitectónica que en sus desarrollos arquitectónicos, y de ello, lo más espectacular fue su propuesta para la gran Puerta de Kiev…
Al poco tiempo de la inesperada y temprana muerte de Hartmann por un aneurisma a la edad de 39 años, recién se valoro el talento de Hartmann y varios intelectuales de la época promovieron un homenaje con una exhibición de más de 400 de sus pinturas en la Academia Imperial de las Artes en San Petersburgo entre febrero y marzo de 1874. Fueron precisamente los sentimientos que tuvo Mussorgsky al recorrer la citada exposición lo que provocó la composición de su Suite Cuadros de una exposición…Lo trágico e irónico de la historia es que las melodías en la suite, como Promenade o Bydlo, o la misma rendición musical de la Puerta de Kiev (que nunca se construyó) son famosas hoy en el mundo entero, sin embargo, la desidia y el descuido de los curadores de la exposición hizo que casi todos los cuadros originales se hayan perdido y el único testimonio de su existencia se consiga a través de la música de Mussorgsky.
Luego de este breve resumen de la génesis de la obra, los invito a escuchar la primera parte del poderoso disco que me compartió Don Fernando, los Cuadros en una exposición, en su versión original para piano en una excepcional interpretación de Vladimir Ashkenazy.

Read more...

Mozart: Sinfonía Nº 25 - I Mov. - Böhm

  © Blogger templates Sunset by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP