Mahler - Sinfonías 1 a 10 y Das Lied von der Erde + Des Knaben Wunderhorn - Inbal

>> viernes, 1 de enero de 2010


La integral sinfónica de Gustav Mahler grabada por Eliahu Inbal a mediados de la década de los ’80, en el siglo pasado, es, antes que todo, algo así como una demostración de poder sonoro del sello editor, Denon. La empresa japonesa homónima, célebre por sus equipos de audio, llevaba adelante por entonces una colección de música clásica y jazz que alcanzó a construir un prestigioso repertorio, el cual ahora parece haber abandonado para seguir el camino de los «clásicos de venta rápida».

Una batuta elogiada
Inbal (Jerusalem, 1936), quien por entonces era considerado «una de las mejores batutas jóvenes de Europa» (cf. la entrevista realizada por J. L. Pérez de Arteaga para El País de Madrid, el 13 de noviembre de 1982), ejercía como titular de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt desde 1974. Formado como violinista, el israelí dio el salto como conductor al ser apadrinado por Leonard Bernstein y tomar luego clases de dirección con figuras tan insignes como Sergiu Celibidache o Franco Ferrara.
Acaso Denon haya visto en Inbal algo así como el heredero de Bernstein, y se convirtió en su «director-insignia». Para el sello, el director grabó, entre otros discos, las integrales sinfónicas de Mahler, Piotr Ilych Tchaikovsky y Dmitri Shostakovich; las dos primeras, con su orquesta de Frankfurt, y la última, junto a la Sinfónica de Viena. Además, registró las obras orquestales completas de Hector Berlioz y Maurice Ravel.

Un ciclo especialísimo
La integral de Mahler, apuesta absoluta de Denon, llegó en un momento de plenitud y entendimiento entre Inbal y su orquesta, y casualmente en competencia con la desordenada integral mahleriana que hizo Bernstein en digital, para DG. La de Inbal, sin embargo, llegó con varias novedades: primero, se realizó de manera cronológica, desde la sinfonía 1 a la 9 y el adagio de la 10. Segundo, Denon puso para la producción lo mejor de su tecnología sonora, cuestión por la que veinte años después, los registros siguen siendo admirables. Tercero, se realizó en un período de tiempo tan corto (entre febrero de 1985 y setiembre de 1986) que resulta increíble imaginar a Inbal y a sus músicos ensayando frenéticamente las difíciles partituras y perfeccionándolas para que quedaran plasmadas en tan fascinante epopeya.
El resultado recibió numerosos elogios (premios Diapason d’Or, Grammophone, Choc de la Monde de la Musique, Deutsche Schallplatenpreis, Prix Caecilia, etc.) y debió de satisfacer no sólo a los oyentes, sino también a Denon y al propio Inbal, ya que al finalizar el ciclo se decidió agregar al arsenal mahleriano La canción de la tierra (en marzo de 1988) y la Sinfonía Nº 10 (en febrero de 1992, acorde a la primera revisión de Cooke, más conocida como Cooke II). Aunque Denon armaría con eso una integral de 15 discos, Inbal también registraría luego para los japoneses, esta vez con la Sinfónica de Viena, más obras de Mahler: las Canciones para los niños difuntos, Las canciones de Rückert y Canciones para un camarada errante.

El Mahler de Inbal

Inbal concibe las sinfonías de Mahler como un continuo, hacia dentro de cada obra como hacia la totalidad de las 11. Avanzar en sus grabaciones permite hacerlo como en un camino, con naturalidad (contra aquellos que, por ejemplo, dicen que entre la Sinfonía Nº 1 «Titán» y la Sinfonía Nº 2 «Resurrección» hay un «salto» de magnitudes).
En Inbal, o más bien en la adición «Inbal + Denon» sobresale una característica notable: a pesar de que el director no piensa (a la manera objetivista) la música para que puedan oírse casi aisladamente los sonidos, sino como una masa en movimiento, las características de su elegante fraseo y la gran calidad de los equipos Denon hacen que las obras sean a la vez claras y compactas. Así, todo se oye, pero todo es parte indisoluble de algo más. Y si bien Eliahu no tiene frente a sí a monstruos orquestales como las filarmónicas de Viena o Berlín, la orquesta de la radio de Frankfurt parece congeniar a la perfección con su batuta titular, porque suena a un gran nivel.
Amante de los tempi lentos, imprime Inbal a sus lecturas una sutileza y fragilidad de las que hace surgir una pasión creciente, entre romántica y expresionista, como quien lee a Mahler a la luz de lo que significó su legado.
Para cualquier director es difícil conseguir un ciclo mahleriano perfecto. Inbal no es la excepción, pero en cualquier caso, todas sus versiones son de gran altura, y alcanza sus cimas mayores en las sinfonías 5, 7, 10 y Das Lied von der Erde, mientras ofrece convincentes lecturas de las 1, 2 y 8. Su Sexta «Trágica» es discutida por su lentitud, sobre todo en el primer movimiento, pero de innegable calidad, y es uno de los casos en que la grabación parece sumergirnos en medio de la orquesta, como si estuviéramos allí sintiendo su pulso.

El merecido rescate

A más de dos décadas de los inicios de tamaña producción, el sello económico holandés Brilliant Records decidió honrar esas grabaciones de Mahler por Inbal republicando la integral en una impecable caja con los 15 discos, cada uno en su sobre de cartón, y acompañados por un libreto de 44 páginas con notas atinadas y completas. El diseño es sencillo pero impecable (el de las portadas de Denon era directamente deslumbrante), y permite rescatar y darle actualidad a un conjunto de grabaciones que sin dudas merece ubicarse junto a ciclos completos de nombres más célebres (Bernstein, Solti, Haitink, Kubelik, Abravanel), pero ante los cuales éste de Inbal no se queda atrás.

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Compartimos aquí esa integral, con este artículo ya publicado originalmente el el blog del Cuervo, pero en esta ocasión y para celebrar la llegada de 2010, año del centenario del natalicio de Mahler, le sumamos la versión de Inbal de El cuerno mágico del muchacho y las Canciones de un camarada errante, con la Wiener Symphoniker y las dotadas voces de Iris Vermilion, Bernd Weikl y Jorma Hynninen.


8 comentarios:

Elgatosierra 1 de enero de 2010, 3:24  

¡¡¡FELIZ 2010!!! Y aquí estamos en el Concierto de Año Nuevo del 2010 en Viena y con el magnífico Georges Prêtre con la Filarmónica de Viena.
Salud, paz y sonrisas para todos.
Elgatosierra

Quinøff 1 de enero de 2010, 6:06  

FELIZ 2010 FERNANDO!!
Un abrazo con afecto, admiración y muchos aplausos por esta entrada, el "batatazo mahleriano para inaugurar el año"

Joaquín

Fernando G. Toledo 1 de enero de 2010, 7:04  

¡Felicidades a ustedes también!

Mahlerite-Shosta 1 de enero de 2010, 16:45  

Feliz Año 2010 para todos ustedes, búfalos, búfalas y no tan búfalos.

Yo piendo que el Mahler Hit
Parade que promociona nuestro
amigo Fernando Toledo tendría la
mejor pegada para el 2.011, que
es el año de su centenario, esto
es algo en lo que elucubraba hoy,
no sé que piense el resto de
Mahlerofilos que pululan en esta
red de arañitas... en tanto este
año ya estariamos trabajando con
calma y metodo en nuestros "surveys"

Ahi les dejo esa reflexión.

Feliz 2010!!!

M-S.-

Yahuan 2 de enero de 2010, 8:19  

Feliz y próspero 2010

Elgatosierra 19 de enero de 2010, 3:59  

Con mucha más tranquilidad ahora me gustaría comentar que este post me parece excepcional.
Creo esta integral de las Sinfonías de Mahler por Inbal es, con relación a su calidad - precio (en BRILLIANT CLASSICS salen muy baratas), una de las mejores del mercado. Si ha eso le sumamos los tres Ciclos de Canciones que acompañan aquí a las Sinfonías el resultado es espectacular.
Para quienes se acerquen por primera vez a Mahler aquí tienen un filón maravilloso, y para los que ya lo conocen un consuelo estupendo.
Inbal se ha constituido en uno de los directores mahlerianos vivos más significativos.
Pero además de Mahler, Inabl hace un Bruckner y un Shostakovich muy respetables.
Su integral de obras de piano y orquesta de Chopin con Arrau pata PHILIPS es ya todo un clásico de la fonografía.
Fernando, muchas gracias por este regalazo.
Salud, paz y sonrisas.
Elgatosierra

Fernando G. Toledo 12 de febrero de 2010, 19:24  

De acuerdo con tus apreciaciones, Gato. Inbal es más que un director solvente, es un refinado que entrega aquí versiones a la vez vibrantes y sutiles.

Anónimo 27 de noviembre de 2010, 4:58  

Falta la parte 1ª de la sinfonia 6.
Saludos.

Mozart: Sinfonía Nº 25 - I Mov. - Böhm

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