Menotti - La muerte del obispo de Bríndisi - Leinsdorf

>> viernes, 17 de julio de 2009


Gian Carlo Menotti, il nuovo Puccini



El compositor Gian Carlo Menotti, uno de los mayores del siglo XX, era italiano. Por su origen, por sus nombres y apellido, por su nacimiento, y por su inocultable talento para las melodías y su innegable sentido de la escena musical. Y aunque los estadounidenses lo hayan querido robar —y, de hecho, lo consideran an american composer—, ninguno que escuche sus obras puede dejar de reconocer cuánto de latino y específicamente de italiano tiene su música.
Menotti nació en Cadegliano-Viconago, en la provincia de Varese, Lombardía, en el norte de Italia casi en la frontera con Suiza, el 7 de julio de 1911. Murió el 1 de febrero de 2007 (como quien dice: ayer nomás) en Monte-Carlo, Mónaco.
Cuando tenía 12 años de edad, Menotti comenzó a estudiar música en el Conservatorio de Milán. Y fue allí un alumno brillante. Pero por desgracia para él, su padre murió al poco tiempo y su madre decidió instalarse en los Estados Unidos, en donde el ya adolescente fue inscripto en el Instituto Curtis de Filadelfia (en ninguna de nuestras fuentes hemos encontrado la edad en que Menotti se instaló en EEUU, pero al parecer fue cuando el muchacho tenía 18 años). En el Curtis fue alumno de composición de otro músico de origen latino: Rosario Scalero. Y tuvo entre sus compañeros a dos estadounidenses que se harían famosos: Leonard Bernstein y Samuel Barber. Este último sería luego uno de sus mejores amigos, y Menotti le escribió el libreto de su ópera Vanessa. Y pronto empezaron los éxitos. En 1937, ni bien egresó del Instituto, Menotti triunfó ampliamente con su ópera Amelia al ballo, una obra bufa que ya revelaba todo el ingenio y la chispa que iba a caracterizar toda su producción: una joven esposa quiere a toda costa ir al baile, y para conseguirlo hace que su marido se desmaye, su amante vaya preso y, tras ello, hacer que el comisario interviniente en el episodio sea el que la lleve a bailar. La música es chispeante, llena de melodías muy agradables, una gran agilidad narrativa y un certero instinto dramático. Menotti prácticamente siempre escribió sus propios libretos, y el de esta ópera fue el único que escribió en italiano. Su estreno significó un descubrimiento mundial, y en EEUU se dio en inglés, bajo el título de Amelia Goes to the Ball. Al poco tiempo, ganó los escenarios de varios países, y su estreno en el teatro Alla Scala de Milán fue un éxito tal que uno de los críticos que la oyeron dijo: «Abbiamo un nuovo Puccini».
Y los estrenos se sucedieron, cada cual más exitoso que el anterior. Entre ellos, la primera ópera que se escribió en el mundo exclusivamente para la radio: The Old Maid and the Thief (La solterona y el ladrón), de 1941, un pedido que le hiciera la cadena NBC, y que cuenta la picaresca historia de una old maid que recibe la visita de un ladrón, y no lo quiere dejar ir. También fue Menotti el autor de la primera ópera que se compusiera exclusivamente para la televisión: Amahl and the Night Visitors (Amahl y los visitantes nocturnos), una obra pensada para interpretarse una vez en la emisión de Navidad de 1951, pero que gustó tánto que se repitió luego todas las navidades en la TV estadounidense durante quince años (se trata de una obra muy tierna, de fe y de milagro de un niño creyente y visionario de nuestros días, que se encuentra con los Reyes Magos). Otra ópera radiotelefónica de Menotti fue La medium, de 1946, una parodia acerca de las prácticas espiritistas.
Hablar de todas las obras de Menotti sería muy largo. Pero no podemos dejar de mencionar la ópera televisiva Help, Help, the Globolinks (Socorro, los globolinks), que tuvo un resonante éxito en Alemania (de hecho, la única grabación de esta obra es una versión en alemán, un material que por supuesto no se consigue en nuestro país).
Otra obra importante es The Telephone (El teléfono), de 1947, una ópera de cámara en donde se satiriza la intromisión de los teléfonos en la vida humana: una pareja decide conversar y tener un tierno encuentro, en la casa de la muchacha, y cada vez que empiezan una conversación suena el teléfono, lo que interrumpe por largos minutos todo intento de comunicación. Cuando el joven ve que se le hace la hora para partir de viaje, porque había venido a despedirse y a proponerle matrimonio para cuando él volviera de su viaje, decide dejar a la muchacha enfrascada en una larga conversación telefónica. La obra concluye con una última llamada, cuando ya la chica está sola: es el muchacho que le habla para despedirse, aunque fuese telefónicamente, y, entonces sí, proponerle el matrimonio.
La ópera que se considera la más importante de Menotti es sin duda The Consul (El cónsul), de 1950. Ya no es una obra satírica ni paródica, sino una verdadera tragedia. Algunos la consideran el mayor logro operístico de crítica de la sociedad contemporánea. En un país innominado, pero opresivo, un hombre es perseguido y será ejecutado si no escapa a tiempo. Mientras tanto, su esposa tramita la visa para que ambos puedan irse a un país limítrofe, que pasa por ser uno de los estados que más defienden la libertad y la democracia. Pero el cónsul está siempre ocupado y no atiende a nadie, su secretaria es una despersonalizada funcionaria que no comprende nada que no sean los formularios y los papeles, y todo termina trágicamente. La ópera incluye algunas escenas de desesperación, alucinación y locura en medio de la feroz burocracia que mata al ser humano y a toda posibilidad de liberación. Es una obra atroz, que algunos consideran una denuncia contra la deshumanización de la organización política de los estados.
La última obra de Menotti fue una ópera que le pidió Plácido Domingo, y se llama Goya, y es de 1986.
Además de escribir obras de cámara, conciertos y obras sinfónicas, Menotti organizó el Festival de Dos Mundos, en Spoletto, un acontecimiento que alcanzó tan gran prestigio que los yanquis no tardaron en copiarlo creando un pretendido Festival de Spoletto en América, lo que despertó airadas quejas de Gian Carlo Menotti.

La muerte del obispo de Bríndisi
En 1963 Menotti compuso una de sus obras más bellas, la cantata The Death of the Bishop of Brindisi (La muerte del obispo de Bríndisi), para bajo, mezzo-soprano, coro mixto, coro de niños y orquesta. Trata la historia —que algunos consideran mera leyenda— de la Cruzada de los Niños, una expedición infantil que al parecer partió de Alemania en 1212, con el propósito de liberar los Santos Lugares, es decir el mismo objetivo que las Cruzadas de los adultos. Los niños cruzados marcharon, en medio de penurias y repetidas bajas, a través de los Alpes y atravesaron Italia, para embarcarse, en Bríndisi, rumbo a la Tierra Santa. Antes de partir, le pidieron al obispo del puerto de Bríndisi que les impartiera la bendición para ese viaje, bendición sin la cual no iban a emprender la travesía. El obispo bendijo la expedición, y los niños nunca llegaron a Jerusalén. Algunos afirman que murieron en algún naufragio, y otros que los niños fueron capturados por los piratas, que los vendieron luego como esclavos.
La cantata de Menotti se ubica en el momento en el que el obispo de Bríndisi, a punto de morir, rememora el arribo y la partida de la trágica cruzada infantil, en visiones que lo aterran y le remuerden la conciencia. Se arrepiente de haber bendecido su marcha, aunque una religiosa trata de consolar el tormento que aqueja al prelado próximo a morir.
La música de esta cantata es asombrosa: el texto —del propio Menotti, por supuesto— está en inglés, y la partitura que acompaña al recitativo del obispo es de indudable estirpe moderna; tanto él como la monja cantan música del siglo XX. La orquesta, de una transparencia luminosa y verdaderamente pucciniana, introduce algunos temas fuera del tiempo, de gran poder melódico. Y los niños cruzados cantan himnos y coros de estirpe medieval, con fuerte raigambre gregoriana e inocencia conmovedora. La yuxta y superposición de estos mundos sonoros diferentes, la convivencia de ellos a lo largo de la partitura, constituyen un logro de equilibrio y de sabiduría arquitectónica que sin duda provocan la adhesión de los oyentes hacia el dramático contenido argumental de la obra.
De esta cantata se hizo, al parecer, una sola grabación, que en nuestro país sólo se editó en disco long-play, un disco de vinilo del sello RCA Víctor, nª LSC-2785, en versión de:

George London, bajo
Lili Chookasian, mezzo-soprano
Coro del Conservatorio de Nueva Inglaterra (preparado por Lorna Cooke de Varon)
Miembros de los Clubes de Solistas de los Colegios Catholic Memorial y St. Joseph (bajo la dirección musical de Berj Zamkochian)
y la Orquesta Sinfónica de Boston
dirigida por Erich Leinsdorf.

De esta grabación, que atesoro en mi discoteca privada, extraje la grabación que hoy acompaña esta nota. Digitalicé el material de vinilo, lo sometí a un ligero filtrado y luego lo comprimí en mp3. Y se escucha muy bien. La obra dura una media hora, y está en un solo track.
Y aquí se los envío. Creo que es una obra imperdible, que ignoro por qué no se difundió más.
Me gustaría saber qué impresión les causa oír semejante maravilla.

Menotti - La muerte del obispo de Bríndisi - Leinsdorf

[enlace en reparación]



8 comentarios:

Mahlerite-Shosta 17 de julio de 2009, 16:41  

No tenía idea de esta obra de Menotti. Siendo una recomendación del Profesor, hay que escucharla
a la brevedad.

Galliano 17 de julio de 2009, 23:49  

Lo bajé, lo escuché y lo disfruté. Hace muy poco fui a ver dos óperas de Menotti por Juventus Lyrica, y me pareció un mero émulo de Puccini
Pero Ravanelli tiene razón, esta cantata es una combinación extraña. También me recordó a Britten. Saludos.

eduardo 14 de agosto de 2009, 5:32  

estupendo, raro, exquisito: gracias por esa maravilla.

Luis Miguel Zuñiga 6 de diciembre de 2009, 10:29  

sr. ravanelli:
accedo al link para realizar la descarga y me aparece un mensaje: invalid or delete file...

me quedo con las ansias de escuchar este trabajo. muy bueno el blog,

un saludo,


luis m

Juan del Pozo 22 de enero de 2010, 11:24  

Muchas gracias por este magnífico blog. Acabo de conocerlo y estoy impresionado por la cantidad de obras descvonocidas que encuentro, como esta Cantata de Menotti. Desgraciadamente, parece que el enlace ha desaparecido, por lo que agradecería su reposición. Sus estupendos comentarios nos ponen la miel en los labios y estoy deseando escucharlo.
Muchas gracias por enseñarnos y por su trabajo

quique 1 de marzo de 2010, 2:30  

yo también agradecería la reposición del link...gracias

Berni (Austria) 16 de marzo de 2010, 2:55  

hi,
this link is obviously dead.... - what a pity with such a rare work....!
maybe some time an UpLoad is possible???
that would be really nice.
THX for reading.
Berni (Austria)

Fernando G. Toledo 27 de abril de 2010, 14:15  

Disculpen, pero estoy a la espera que el profesor Ravanelli me envíe el nuevo enlace para la descarga. Una vez que lo tenga, lo compartiré con ustedes.

Sorry, I'm waiting for the new link. Profesor Ravanelli is gonna send it me soon. Then I'll shared with all of you.

Mozart: Sinfonía Nº 25 - I Mov. - Böhm

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